Este es el primero de varios artículos sobre la cerda primeriza, de reemplazo o reposición. Se trata de dar unas bases sobre el manejo esencial que debemos de hacer con estos animales, pues de ello dependerá la vida productiva de nuestra cerda y el equilibrio productivo y sanitario de nuestra explotación.
Debemos entender para empezar, que la cerda primeriza que entremos en nuestra explotación es:
- Un animal joven, púber y, a veces, pre-púber (que no ha llegado su madurez sexual). Esto significa que aunque a los pocos días de llegar a nuestra explotación y salga en celo, no debemos cubrirla, pues estamos abocados al fracaso reproductivo del animal.
- Como animal joven, sigue creciendo. La ALIMENTACIÓN es muy importante en esta fase. La cerda primeriza sigue creciendo y las necesidades nutricionales de ésta distan mucho de las que les pueda aportar un simple pienso de gestación. Pero tampoco es buen el pienso de acabado de los cerdo de cebo. La alimentación de la cerda primeriza debe proporcionarle la grasa suficiente para la reproducción, pero no engordarla demasiado. Deberá, también, fortalecer los aplomos (patas) y que le permita seguir creciendo. Este tipo de alimentación sería conveniente hasta el primer parto.
- Un animal inmunológicamente inferior a las cerdas adultas: lo que la predispondrá a sufrir las distintas patología que tengamos en nuestra explotación, por lo que deberemos tener en cuenta el realizar una buena adaptación sanitaria antes de meterlas en ciclo reproductivo. También, tendremos que acordarnos que su descendencia del primer parto no serán inmunológicamente tan competentes como sus hermanos de los siguientes partos, pues la cerda primeriza no tienen aún fortalecido el sistema inmune en el primer parto.
- Asustadiza, inquieta, alocada. Esto dificulta su manejo en cuanto a moverlas, recelarlas, meterlas en las jaulas de maternidad, etc. Así que nos deberemos armar de paciencia cuando tratemos con ellas, pero si ven buen trato desde el principio se adaptarán fácilmente a las personas del entorno.
- Inferiores en el grupo de adultas. Lo tendremos en cuenta si trabajamos con cerdas en grupo. Si el tamaño del grupo es pequeño, inferior a 30 ó 40 cerdas, es probable que salga perdiendo en las peleas y la mareen las adultas. En tamaños superiores y con un buen diseño de corral (divisiones que permitan la huída y el refugio), probablemente no haya problemas. En tamaños muy reducidos, es mejor agrupar las cerdas por el números de parto o tamaño en la medida de lo posible.
Estos son algunos de los aspectos importantes de la biología y etología de la cerda primeriza que tenemos que tener siempre presentes.
¿DE DÓNDE SACAMOS NUESTRAS CERDAS PRIMERIZAS?
- Comprándolas a la empresa de genética de turno. Aquí deberemos exigir calidad productiva y sanidad. Por lo general, las empresas de genética suelen ser suficientemente serias (por la cuenta que les trae) y cuidan muy bien su producto. No obstante, hay que leer muy bien las condiciones de venta y reclamación, así como, y es muy conveniente, un análisis de sangre nada más llegar los animales a la explotación para evitar sustos santiarios posteriores.
- Del autonúcleo. Muchas explotaciones tienen un pequeño núcleo de “abuelas” (para el que no lo sepa, se denomina abuela al grupo de cerdas genéticamente superior cuya descencendencia son las reproductoras comerciales, bisabuela sería el grupo que está sobre las abuelas y suele tratarse de raza muy pura) y se cría sus propias reproductoras.
- Del cebo. Esto es lo menos conveniente, ya que el valor genético del animal como reproductor es muy dudoso y también hay un riesgo en la calidad del producto final (el cerdo de cebo) pues tiende a ser muy heterogéneo. Obviamente, partimos del punto que se haría la reposición del cebo en el caso que se tratara de una explotación de ciclo cerrado. Hay que abstenerse de ir comprando cerdas por ahí de cebo en cebo, pues el coctel sanitario podría ser mortal, literalmente.
¿QUÉ EXIGIREMOS EN UNA CERDA PRIMERIZA?
Asumiendo, tanto si compramos la cerda como si tenemos autonúcleo, que tiene un valor genético asegurado (cosa que desde el punto de vista del granjero no está en nuestra mano controlarlo pues se trata de analizar datos y datos de productividad y eso lo hacen unos superordenadores), nos queda asegurarnos que su morfología externa sea la adecuada:
- buenos aplomos
- vulva correcta
- morfología corporal adecuada (nada de espaldas hundidas)

En esta foto podemos ver cómo NO ha de ser la vulva de la cerdita de reposición. Se puede apreciar cómo la puntita inferior se curva ligeramente hacia arriba. Por lo general, son vulvas que indican algún tipo de hermafroditismo y suelen ser esteriles. Antes de probar, mejor descartar.
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